Sonidos que abrazan corazones

Jueves 20 de junio de 2019 | 04:00hs.
Por Sonia Benítez

Por Sonia Benítez comerciales@elterritorio.com.ar

Dicen que la sensibilidad es una característica sobresaliente en los músicos, pero a veces les cuesta expresar con palabras eso que tanto les gustaría decir. Es allí donde entran en juego los sonidos y su mezcla. Alturas, intensidades y tiempos se conjugan para hacer que las emociones salgan a flor de piel y lleguen a transformar un momento en la vida de los otros. 
Transmitir vibraciones y transportar hacia otros espacios-tiempos a los que asisten al Hogar de Día fue la  idea de los alumnos de tercer año del Profesorado en Arte Música, de la Escuela Superior de Música de la provincia. 
Con instrumentos, equipos de sonido y decoración hecha a mano, los estudiantes llegaron al hogar, alrededor de las 13, para comenzar a instalar su miniescenario, donde compartieron un momento entretenido. 
Pero la tarea no fue improvisada: desde hace varios meses que el grupo de 24 jóvenes viene trabajando para esta ocasión. Desde la cátedra “Sujeto de aprendizaje, música y contexto” planificaron la intervención a la cual denominaron AbrazArte, en la que tuvieron en cuenta diversos aspectos que los llevarían a la concreción de un concierto para llevar música a quienes no tienen la oportunidad de concurrir a un evento artístico con tanta frecuencia. 
Ailén Díaz, una de las alumnas, comentó que eligieron este hogar porque en los años anteriores se habían hecho intervenciones similares “en el geriátrico de Miguel Lanús y en el Centro del Ciego, entonces como ya se había trabajado con personas adultas, tanto abuelitos como personas de 30 a 60 años, decidimos hacer en el Hogar de Día, donde asisten básicamente niños y adolescentes”. 
Por otro lado, Luciano Zanek explicó que esta intervención se eligió en base a experiencias de otros compañeros, que les comentaban cómo habían sido recibidos por el público en años anteriores. “Elegimos la música como herramienta para poder reunir a todo el Hogar de Día y poder así compartir momentos agradables y llegar a cada uno de los chicos a través de los sonidos”, expresó el futuro profesor. “Desde la cátedra se nos pidió que pensemos una intervención artística y vamos a tocar porque es lo que mejor sabemos hacer”, apuntó Pablo Silveiro, quien además tuvo la tarea de presentar el show. 
Uno a uno los futuros profesores interpretaron obras conocidas por todos, cuyo repertorio también fue pensado en relación al público al que estaría destinado. Entre las melodías que sonaron estuvieron El Tunguelé, Candombe a Marunga, Bate con la cucharita, Troque le troque, Abre la ventana, A mí no me importa el dinero, enganchados de cumbia y El Murguero.
Con algo de timidez, los niños aplaudían las canciones, en lo que fue una tarde diferente, llena de energía positiva.
Diego Báez, tutor del Hogar de Día,  comentó que la intervención realizada le pareció “genial porque tienen una visión de unión a través de la música. No importa la edad, no importa el género, no importa nada y los chicos reciben muy bien todo lo que sea música. Ahora mismo (por ayer) están bailando, cantando, están saltando y por eso me parece una buena idea que hayan elegido el hogar donde están los chicos, creo que la música nos une”. 
Alrededor de 25 niños y adolescentes fueron los que disfrutaron de la música en vivo y además pudieron conocer un poco más sobre los instrumentos, ya que los futuros “profes” se tomaron el tiempo de explicar cómo funcionan. “Ahora están 25 porque tenemos dos turnos, porque uno de los principales objetivos del hogar es la revinculación con la familia y también la escolarización, por eso se trata de que pasen el 50 por ciento del tiempo acá y el otro 50 con sus familias”, explicó Báez. El número de  niños y jóvenes varía y, en la tarde de ayer, el espacio que quedó vacío por  quienes pertenecen al turno contrario, fue llenado con baile, alegría y diversión.

Tarea para la casa
Para los estudiantes la tarea aún no ha concluido, ya que si bien la respuesta del público pudo haber sido la esperada, dentro de una semana -a través de una devolución- se sabrá si el proyecto estuvo bien planteado y concretado. 
Los puntos a evaluar son varios, entre ellos, si la música ha sido adecuada para el público, si la idea principal fue abordada correctamente, si los estudiantes supieron desenvolverse con soltura fuera del aula y finalmente, si las obras interpretadas tuvieron la calidad musical propia de un estudiante de música.
Aunque los alumnos saben muy bien que los números en una libreta son sólo una formalidad, podrán, a través de ellos, evaluar si lo que saben hasta el momento necesita ser reforzado. Pero, aunque el 10 figure en mayúsculas, un buen músico sabe que jamás debe abandonar a su instrumento ya que es el que le permite, a través de siete sonidos básicos, llegar a los corazones de quienes se disponen a escuchar con atención aquellas palabras que sólo se pueden decir a través del lenguaje musical.

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